El precio del VLSFO se mantuvo altamente volátil durante 2024 y el inicio de 2025, presionando de forma directa los costos operativos de las navieras
El precio del VLSFO se mantuvo altamente volátil durante 2024 y el inicio de 2025, presionando de forma directa los costos operativos de las navieras y acelerando, casi sin alternativa, la transición hacia mayores niveles de eficiencia energética y el uso de combustibles alternativos.
Un mercado de combustibles inestable y costoso
En muchos buques, el combustible representa entre el 50 % y el 65 % de los costos operativos totales, por lo que cualquier variación en su precio impacta de inmediato la rentabilidad del viaje. Durante 2024 y comienzos de 2025, el VLSFO (Very Low Sulfur Fuel Oil) se movió en rangos inusualmente amplios, impulsado por una combinación de factores que actuaron de forma simultánea: tensiones geopolíticas persistentes, especialmente en el Mar Rojo y el conflicto en Ucrania, recortes coordinados de producción por parte de OPEP+, restricciones logísticas en hubs clave y cambios en los patrones de demanda de las refinerías.
De acuerdo con datos de mercado, los precios promedio del VLSFO en 2024 se situaron en rangos elevados en los principales centros de suministro. En Singapur oscilaron entre USD 620 y 690 por tonelada; en Rotterdam entre USD 570 y 650; y en Fujairah entre USD 600 y 680 por tonelada.
A inicios de 2025, el precio en Singapur, el mayor hub de bunkering del mundo, ya se movía cerca de USD 650 a 710 por tonelada, consolidando un escenario de costos estructuralmente altos.
El “scrubber spread”: una ventaja estratégica en 2024–2025
La diferencia de precio entre el HSFO (High Sulfur Fuel Oil) y el VLSFO se mantuvo particularmente elevada durante este período. En 2024, el spread promedio se ubicó entre USD 180 y 230 por tonelada, con picos superiores a USD 260 en septiembre de ese mismo año. Esta brecha permitió que los armadores con scrubbers instalados, principalmente en VLCC, Suezmax y algunos grandes portacontenedores, operaran con una ventaja competitiva directa en costos de combustible.
Para dimensionar el impacto, un VLCC con un consumo cercano a 70 toneladas diarias puede generar ahorros del orden de USD 14.000 por día únicamente por el diferencial de combustible. Esta realidad explica por qué, desde 2023, más del 40 % del tonelaje contratado para nuevos buques tanque incorpora scrubbers instalados de fábrica.
El EU ETS: un nuevo costo obligatorio para las navieras
Desde enero de 2024, los buques que realizan escalas en la Unión Europea están sujetos al pago por sus emisiones de CO₂ bajo el sistema de comercio de emisiones (EU ETS). Durante 2024 y 2025, el precio promedio del CO₂ se movió entre EUR 60 y 90 por tonelada, aplicándose de forma progresiva: el 40 % de las emisiones en 2024, el 70 % en 2025 y el 100 % a partir de 2026.
Un ejemplo práctico ilustra la magnitud del impacto. Un portacontenedores de 14.000 TEU con emisiones diarias cercanas a 80 toneladas de CO₂ enfrenta en 2025 un costo aproximado de €4.480 diarios únicamente por concepto de ETS. Este nuevo gasto obliga a las navieras a optimizar el consumo de combustible o, en su defecto, trasladar parte del costo a los fletes.
Impacto diferenciado según el tipo de navegación
En el segmento de portacontenedores, el consumo varía significativamente según el tamaño del buque. Unidades de entre 8.000 y 14.000 TEU consumen entre 80 y 130 toneladas diarias. Durante 2024 y 2025, el slow steaming volvió a consolidarse como estrategia dominante, logrando reducciones de consumo del 20 % al 35 %, aunque a costa de mayores tiempos de tránsito.
En los buques tanque, los MR Tanker presentan consumos más moderados, del orden de 16 a 24 toneladas diarias en navegación y entre 4 y 7 toneladas fondeados. Sin embargo, en un mercado donde las tarifas diarias han fluctuado entre USD 18.000 y 35.000, un aumento de apenas USD 70 por tonelada en el VLSFO puede absorber más del 12 % del ingreso diario.
Los graneleros, aunque con consumos menores, operan con márgenes también más ajustados. Un Panamax que consume entre 25 y 35 toneladas diarias enfrenta un incremento de costos de USD 2.000 a 2.800 diarios ante una subida de USD 80 por tonelada de combustible.
La crisis del Mar Rojo y su impacto en los costos
La necesidad de desviar buques para evitar el Mar Rojo tuvo un efecto directo y medible sobre los costos operativos. Estos desvíos incrementaron el consumo de combustible entre un 30 % y un 50 %, alargaron los viajes entre 10 y 14 días, elevaron la demanda global de bunkers y presionaron las tarifas spot en varios segmentos. Estimaciones del mercado indican que, entre diciembre de 2023 y junio de 2024, estos desvíos elevaron los costos operativos de algunas navieras entre USD 1 y 1,5 millones por viaje.
Estrategias reales de reducción de costos
Ante este escenario, las navieras han reforzado varias estrategias. En primer lugar, la eficiencia operativa vinculada a los índices CII y EEXI se volvió crítica, ya que los buques que no mantengan una calificación C o superior enfrentarán restricciones operativas a partir de 2026–2027. En paralelo, la optimización digital del consumo, mediante análisis de performance del casco, rutas optimizadas por clima y monitoreo en tiempo real, está generando ahorros anuales estimados entre el 5 % y el 10 %.
A esto se suma el uso de recubrimientos de casco de nueva generación, capaces de reducir la resistencia al avance y generar ahorros adicionales de combustible del 2 % al 5 %. Finalmente, el slow steaming estructural se ha consolidado como una herramienta transversal en contenedores, graneles y tanqueros para proteger márgenes en entornos de costos elevados.
La presión por combustibles más limpios
Más allá del precio del bunker, la presión regulatoria está acelerando la adopción de combustibles alternativos. Más del 50 % del tonelaje encargado en 2024–2025 es capaz de operar con GNL, metanol, LPG o amoníaco, y se registraron más de 500 nuevas órdenes de buques dual-fuel solo en 2024. Este movimiento responde tanto a la volatilidad del combustible convencional como a los objetivos regulatorios de reducción de emisiones, que apuntan a una disminución del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo hacia 2050.
Conclusión
El comportamiento del precio del combustible en 2025 confirma una realidad incuestionable: la volatilidad llegó para quedarse.
La combinación de precios elevados del VLSFO, spreads variables frente al HSFO, costos adicionales derivados del EU ETS, tensiones geopolíticas persistentes y una presión regulatoria creciente obliga a los armadores a replantear su estrategia operativa.
La eficiencia energética, la digitalización, el mantenimiento del casco y una planificación operativa más precisa ya no son ventajas competitivas, sino requisitos mínimos para sobrevivir en una industria cada vez más exigente, regulada y competitiva.

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