Los incendios en contenedores por cargas mal declaradas aumentan cada año y representan una de las mayores amenazas para buques, tripulaciones y puert
Los incendios en contenedores por cargas mal declaradas aumentan cada año y representan una de las mayores amenazas para buques, tripulaciones y puertos a nivel mundial.
En la última década, los incendios a bordo de buques portacontenedores se han convertido en uno de los riesgos más graves y costosos para el transporte marítimo.
Según la International Union of Marine Insurance (IUMI), cada año se registran más de 2.000 incidentes relacionados con cargas peligrosas mal declaradas. Estas cifras, sumadas al crecimiento del comercio global, han generado una preocupación urgente dentro de la comunidad marítima.
Uno de los factores más críticos es el incremento de mercancías que contienen baterías de iones de litio, las cuales pueden entrar en thermal runaway y generar incendios extremadamente difíciles de controlar. En muchos casos, estas cargas llegan a los puertos sin la clasificación correcta, o son declaradas como mercancías inocuas para evitar costos adicionales asociados al transporte de IMO Class 9 o Class 3. Este comportamiento, además de ilegal, expone a las tripulaciones y al buque a un riesgo potencialmente catastrófico.
Casos recientes confirman la gravedad del problema. Buques como el Maersk Honam, el X-Press Pearl, el NYK Delphinus o el MSC Daniela enfrentaron incendios devastadores causados por cargas peligrosas que no cumplían con los requisitos declarados. Las investigaciones revelaron que en varios incidentes existía un patrón común: sustancias químicas mal clasificadas, materiales extremadamente combustibles, o carga que no cumplía con las normas del Código IMDG.
Para los oficiales de cubierta, el riesgo operativo es evidente. Un incendio en un contenedor puede propagarse rápidamente por la bodega debido a la densidad de la carga y a la limitada capacidad de acceso.
A diferencia de los tanqueros o buques de carga general, los portacontenedores tienen restricciones de ventilación y acceso, lo que dificulta la detección temprana. El resultado es que muchos incendios se descubren demasiado tarde, cuando el fuego ya se ha expandido por varias unidades.
Además, los sistemas de detección a bordo —particularmente en bodegas cerradas— no siempre son suficientes para detectar el origen del incendio. La IUMI ha señalado que los sistemas actuales “no están alineados con la evolución de la carga moderna”, especialmente cuando se trata de mercancías energéticamente densas como las baterías de litio.
A nivel económico, el impacto es enorme. Un solo incendio puede generar pérdidas que superan los USD 300 millones, afectando no solo al buque y la carga, sino también a los puertos que deben responder a emergencias, desviar tráfico o manejar residuos peligrosos. Las aseguradoras marítimas han advertido que el riesgo ha escalado tanto que, en algunos casos, se evalúa la posibilidad de recargos por rutas o tipos de carga.
La industria está reaccionando. Varias navieras han implementado inspecciones aleatorias de contenedores, mientras organizaciones como TT Club y Cargo Incident Notification System (CINS) han desarrollado guías más estrictas sobre manipulación, estiba y declaración de mercancías.
Sin embargo, la amplia cadena logística, desde el fabricante hasta el consolidado en puerto, dificulta garantizar que toda la información sea precisa.
«La conclusión es contundente: las cargas mal declaradas representan uno de los riesgos más serios para la seguridad marítima actual.»
La prevención requiere una combinación de tecnología, capacitación, controles logísticos más estrictos y una cultura de cumplimiento que abarque a todos los actores de la cadena de suministro. Sin estos elementos, los incendios seguirán siendo una amenaza persistente para la industria, los buques y la vida de las tripulaciones.

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